
Objetivos zoom
Cuando compramos nuestra primera cámara, a menudo viene acompañada de un objetivo zoom estándar. Estos objetivos suelen cubrir desde un angular moderado hasta un teleobjetivo corto y, en algunos casos, incluyen una función etiquetada como «macro».
En realidad, este término es algo equívoco y puede crear confusión entre los compradores desprevenidos. Lo que estos objetivos permiten es fotografía de aproximación, ya que reducen la distancia mínima de enfoque y alcanzar unos aumentos con los que ya es posible capturar varios sujetos a pantalla completa, como flores, insectos grandes, texturas, etc. Sin embargo, no alcanzan una relación de reproducción 1:1, que es el criterio técnico convencionalmente aceptado para considerar una imagen como auténtica macrofotografía.
Los objetivos zoom no acostumbran a ser particularmente luminosos, y su funcionalidad macro requiere trabajar con distancias focales largas, de modo que disparar con ellos a mano alzada puede ser realmente difícil. Asimismo, no son tan nítidos como los objetivos macro de verdad, aunque esto puede verse como un hándicap relativo: en muchas ocasiones no buscaremos gran nitidez en el borde de la imagen porque el asunto de interés ocupa el centro y lo que nos interesa es aislarlo del fondo.
Salvo unas pocas excepciones, no hay verdaderos zoom macro. Uno de ellos es el Micro Nikkor AF 70-180 f/4.5-5.6. No es un verdadero macro por ratio de reproducción (1:1.3) pero está lo bastante cerca, y su rendimiento óptico es muy bueno. Por lo visto, era demasiado caro de producir y no había suficiente demanda, así que se dejó de fabricar y a día de hoy está descatalogado, y solo se encuentra en el mercado de segunda mano. Después de todo, en la fotografía de aproximación y macro lo habitual mover la cámara para cambiar el aumento, y la utilidad real de un zoom macro es cuestionable.
Junto con el Nikkor, solo tenemos conocimiento de unos pocos zooms macro: el Zeiss Luminar Zoom, el Zeiss Tessovar y la línea de macroscopios Leica Wild, cuyo precio es prohibitivo.
Lo ideal sería un objetivo válido para todo, desde insectos en plena naturaleza a una joya en un estudio. Por desgracia, eso no existe
Objetivos fijos sin función macro
La historia con los objetivos de distancia focal fija es similar. El máximo aumento alcanzable con ellos es de alrededor 1:3. La ventaja de estos objetivos es que tienden a ser mucho más luminosos que los zoom, lo que significa que trabajarán mejor con el teleconvertidor y los tubos de extensión. En cualquier caso, si el macro es nuestro interés principal en fotografía, lo que tiene más sentido es que nuestra próxima compra importante sea un objetivo dedicado. Los hay a precios razonables, pero si el presupuesto no nos lo permite, podemos investigar qué nos ofrecen las terceras marcas como Samyang, TTArtisan o 7Artisans o hacernos con uno vintage perteneciente a otro sistema y un adaptador para objetivos. Se pueden encontrar modelos antiguos con un ratio de aumento de 1:2.
Objetivos macro
Desde un punto de vista mecánico, los objetivos macro están construidos como el resto de objetivos, pero tienen helicoides más largos y/o grupos internos de elementos ópticos móviles que permiten extender el rango de enfoque. También suelen tener una mayor nitidez y una mejor corrección de aberraciones ópticas que los objetivos no macro.
Así, desde el punto de vista óptico y mecánico, los objetivos macro están diseñados para:
- Enfocar a distancias muy cortas
- Mantener alta calidad de imagen en todo el recorrido del enfoque
- Corregir aberraciones cromáticas y geométricas de forma más rigurosa que los objetivos estándar
La gran mayoría de los objetivos macro de las principales marcas tienen una calidad óptica buena o muy buena. Como consecuencia, las lentes macro suelen ser más caras que las lentes de uso general de gama y distancia focal comparable.
Lo ideal sería que nuestro primer objetivo macro fuera adecuado para fotografiar una gran variedad de asuntos, desde plantas e insectos en plena naturaleza a una joya en un estudio. Por desgracia, un objetivo macro ideal para todas las situaciones posibles no existe. Pongamos un ejemplo: los objetivos de mayor distancia focal tienen un campo de visión más estrecho, lo que hace más fácil aislar un sujeto. De este modo, un 60 mm en micro cuatro tercios puede ser excelente para tomar fotografías de insectos o para fotografiar sujetos a ras de suelo, como líquenes y setas, pero su focal puede resultar demasiado larga si queremos tomar planos cenitales.
Los objetivos macro a menudo permiten cerrar el diafragma hasta f/22 o incluso f/32 para lograr una mayor profundidad de campo, algo especialmente útil en sujetos tridimensionales donde el enfoque crítico es complejo. Sin embargo, este aumento de profundidad suele venir acompañado de una reducción de la nitidez debido al fenómeno de la difracción, es decir, la curvatura de la luz al pasar por una abertura muy estrecha del diafragma. En términos generales, la difracción comienza a ser perceptible a partir de f/11 o f/16, y se vuelve más severa en aperturas más cerradas, como f/22 o f/32.
Por esta razón, la mayoría de los objetivos macro alcanzan su mayor nitidez en aperturas medias, como f/8 o f/11, donde se equilibra bien la profundidad de campo y la calidad óptica. Al mismo tiempo, muchos objetivos macro modernos también ofrecen aperturas máximas amplias, como f/2.8, lo que añade versatilidad creativa: permite trabajar con fondos desenfocados más suaves o en condiciones de poca luz, aunque con una profundidad de campo muy reducida.
Menos de 50 mm

▌Un Canon RF 35 mm f/1.8
Los objetivos macro con distancias focales en este rango tienden a estar diseñados para su uso con sensores más pequeños, como los APS-C o micro cuatro tercios. Permiten incluir algunos elementos circundantes del sujeto de interés, lo que los hace muy adecuados, por ejemplo, para el paisaje macro. Rara vez están destinados a utilizarse con cámaras de formato completo, aunque hay algunos objetivos de gran angular para full frame , como el Laowa 15 mm f/4 Wide Angle Macro, que ofrecen una relación 1:1 con perspectiva dramática.
De 50 mm a 60 mm

▌Un Zuiko 30 mm f/3.5, con una focal equivalente a 60 mm en formato completo
Las distancias focales en el rango de 50 mm a 60 mm suelen ser la opción elegida por aquellos aficionados al macro que adquieren su primer objetivo de distancia focal fija, y hay buenas razones para ello:
- Son ideales en reprografía (fotos de libros, documentos, ilustraciones) porque proporcionan resultados prácticamente libres de distorsiones.
- También son ideales cuando se fotografías sujetos a media distancia, como insectos asustadizos o productos en un estudio.
- Son polivalentes. Sirven como «objetivo normal» para fotografía de paisaje, retrato, etc.
De 90 mm a 105 mm

▌Un Sony FE 90mm f/2.8
Los objetivos macro con distancias focales comprendidas entre 90 mm y 105 mm son los preferidos por muchos fotógrafos debido a su gran versatilidad. Esta gama permite trabajar a una distancia mayor del sujeto, algo especialmente útil al fotografiar insectos, pequeños animales o plantas sensibles al movimiento, ya que reduce la probabilidad de espantarlos u obstruir la luz con nuestra presencia.
Además, estos objetivos son perfectamente válidos como teleobjetivos cortos y también se utilizan con frecuencia para retratos. No obstante, su alta nitidez, pensada para resaltar detalles minuciosos en fotografía macro, puede resultar excesiva para retratos tradicionales, ya que tiende a revelar imperfecciones de la piel que normalmente preferiríamos suavizar.
Un punto a favor es que, gracias a la mayor distancia de trabajo, estos objetivos facilitan el uso de iluminación artificial sin proyectar sombras no deseadas. Siempre que no se dispare con aperturas demasiado cerradas, también es posible utilizarlos a mano alzada, especialmente si se dispone de sistemas de estabilización en la cámara o en el propio objetivo.
150 mm y más

▌Un Irix150 mm f/2.8 Dragonfly
Los teleobjetivos macro en el rango de 150 mm a 200 mm son ideales para fotografiar insectos como libélulas y mariposas. La distancia de trabajo de unos 30 cm desde la lente frontal es suficiente para que la mayoría de insectos no huya, siempre que no seamos demasiado ruidosos o bruscos en nuestros movimientos. Si necesitamos más distancia, también podemos usar un teleconvertidor. Requieren buen pulso o trípode, aunque muchos modelos actuales incluyen estabilización.
200 mm y más

▌Un mitakon zhongyi 200m f4
Los objetivos de esta categoría casi han desaparecido del mercado. Antiguamente existieron opciones como el Sigma 300 mm f/4 y el Sigma 400 mm f/5.6, que proporcionan un aumento de aproximadamente 1:3. Sus aplicaciones macro son escasas, pero son útiles para fotografiar mariposas, libélulas y, más interesante para algunos, pájaros.
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