Adaptadores para objetivos analógicos manuales: todas las monturas

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Los adaptadores nos permiten usar, casi sin restricciones, cualquier objetivo de época analógica o digital en cualquier cuerpo de cámara

Qué son y para qué sirven los anillos adaptadores para objetivos

A lo largo de los años se han fabricado infinidad de cámaras con fines muy diversos. Las que aquí nos interesan son las cámaras con objetivos intercambiables, que gracias a una interfaz mecánica denominada montura permiten el uso de distintos tipos de objetivos. Hay monturas a rosca de diferentes diámetros y pasos, y monturas a bayoneta, también variadas según el fabricante y el sistema.

Cada montura tiene un nombre y unas especificaciones que indican qué objetivos se pueden montar en cada cuerpo. Por ejemplo, si tenemos una cámara con montura micro 4/3, necesitaremos un objetivo con esa misma montura. Lo mismo sucede con Pentax K, Canon EF, Nikon F, Sony E, etc.

Pero, ¿qué sucede si queremos usar un objetivo de un sistema diferente al de nuestra cámara? Aquí es donde entran en juego los adaptadores para objetivos, que nos permiten montar, con ciertas condiciones, objetivos analógicos o digitales de distintos sistemas en cuerpos de cámaras modernos.

Posibles razones para necesitar un adaptador para objetivos

  • Heredamos varios objetivos y queremos probarlos en nuestra cámara.
  • Queremos cambiar de sistema pero ya hemos invertido demasiado en el que usamos ahora.
  • Necesitamos un objetivo de una focal o luminosidad determinadas pero uno nuevo cuesta demasiado.
  • Queremos probar cosas nuevas, como la técnica de los objetivos invertidos, pero no queremos poner en riesgo un objetivo caro o no disponemos de uno con anillo de control de diafragma, como sí suelen tener los objetivos antiguos.
  • Necesitamos un objetivo con ciertas características que ya no se encuentran, como el famoso bokeh arremolinado del Helios 44-2 58 mm f/2 o del Zenitar 50 mm f/1.2.

Imagen tomada con un Helios 44-2 58 mm f/2. Su bokeh no es para todos los gustos. Foto: Michał Ludwiczakn

Cómo funcionan los adaptadores para objetivos: la distancia focal de brida

Para que un objetivo funcione correctamente con una cámara, deben coincidir dos elementos: la montura y la «distancia focal de brida», también conocida como «distancia de registro», que es la distancia entre la la brida de montaje (el punto de unión entre el anillo de metal en la cámara y la parte trasera del objetivo) y el sensor o película, esto es, el plano focal. Si esa distancia no es igual a la que se diseñó para ese objetivo, el enfoque será impreciso o incluso imposible.

En la mayoría de los casos, un adaptador es un tubo de plástico o metal de apariencia sencilla. Su cara frontal está diseñada para acoplarse a un objetivo de un sistema y la trasera para hacerlo a un cuerpo de cámara de otro sistema. Al mismo tiempo, la longitud del adaptador debe igualar la distancia focal de brida del sistema al que pertenecen los objetivos. Sin embargo, las cosas no son siempre tan fáciles. Es posible que ya nos estemos preguntando de qué modo un objetivo con funciones electrónicas puede comunicarse con la cámara si hay un tubo entre ellos, o qué resultados ofrecerá un objetivo full frame cuando nuestra cámara tiene un sensor APS-C o micro 4/3. Un poco de paciencia, eso lo vamos a ir contando.

En el caso de las cámaras sin espejo, la distancia focal de brida suele ser mucho más corta que la de una cámara réflex, por lo que casi siempre es posible emplear en ellas un objetivo para cámara réflex. En general, los únicos obstáculos con lo que nos podemos encontrar son: 1, la inexistencia del adaptador que buscamos (por la imposibilidad o dificultad de fabricarlo o por la falta de demanda); y 2, el tamaño del círculo de imagen que puede producir el objetivo, que quizá sea excesivamente pequeño. Los sistemas más extendidos de cámara sin espejo son Sony E, micro 4/3, Fuji X, Canon EF-M, Nikon Z, L-mount y Pentax Q, pero hay más. Si tenemos una cámara perteneciente a uno de estos sistemas, tendremos más fácil comenzar a adaptar objetivos.

Entre sistemas de cuerpos SLR, la distancia focal de brida puede ser muy corta, y los adaptadores suelen parecerse más a un anillo que a un tubo corto.

Un sencilla operación matemática explica por qué es posible adaptar un objetivo Nikon F a cámaras con montura Pentax K pero no es posible colocar un objetivo de montura Pentax K en un cuerpo Nikon F: haría falta un adaptador de un grosor negativo.

Tipos de adaptadores

Cambiar a otra marca de cámaras no tiene por qué suponer el reemplazo todo nuestro arsenal de objetivos

Adaptadores mecánicos (pasivos)

La mayoría de adaptadores que encontramos en el mercado son modelos simples, puramente mecánicos, y también los más asequibles: sus precios suelen oscilar entre los 20 € y los 40 €, aunque algunos pueden superar ligeramente ese rango dependiendo del acabado o la rareza del tipo de montura que conectan. Estos adaptadores no cuentan con contactos electrónicos ni componentes ópticos; su función es exclusivamente física: alinean el objetivo con el cuerpo de la cámara y aseguran que se respete la distancia de registro adecuada para que el enfoque funcione correctamente, especialmente al infinito.

Con un adaptador pasivo, nuestra cámara no detectará que hay un objetivo montado. Como resultado, no podremos controlar la apertura ni el enfoque desde la cámara, sino que todo se gestionará manualmente, siempre y cuando el objetivo tenga anillos dedicados para ello.

Además, algunas cámaras digitales tienen activada por defecto una opción que impide disparar si no detectan un objetivo conectado electrónicamente. En ese caso, será necesario desactivar esta función en el menú para poder usar el adaptador.

Pero no nos desanimemos: aunque los objetivos sean totalmente manuales, la mayoría de cámaras sin espejo modernas siguen siendo capaces de medir la luz correctamente y pueden operar en modo de prioridad de apertura (modo A), para que seleccionen la velocidad de obturación correcta. También podremos seguir utilizando herramientas de ayuda al enfoque como el focus peaking, que resalta en pantalla las áreas enfocadas (aunque quizá haya que activarlo manualmente o asignarlo a un botón de función), y el Live View, que permite comprobar la exposición y la profundidad de campo en tiempo real.

Usar objetivos manuales no es tan difícil como quizá puede parecer.

Adaptación electrónicos (activos)

En el otro extremo del espectro están los adaptadores con electrónica integrada, también llamados activos. Estos adaptadores permiten que el cuerpo de la cámara se comunique electrónicamente con el objetivo, manteniendo operativas muchas de las funciones modernas. Esto los convierte en herramientas muy útiles si queremos usar objetivos autofoco diseñados para otras marcas, pero también los hace considerablemente más caros.

Los adaptadores electrónicos de calidad permiten:

  • Enfoque automático, aunque su velocidad y precisión pueden variar mucho según la cámara y el objetivo.
  • Transmisión de datos EXIF, como la apertura o la distancia focal, que se guardan en los archivos.
  • Control electrónico del diafragma, directamente desde la cámara.
  • Estabilización óptica (si el objetivo dispone de ella), que puede combinarse con la estabilización del sensor en cuerpos más modernos.

Entre los modelos más conocidos encontramos los Metabones Smart Adapter, los Sigma MC-11 (diseñados para usar ópticas Sigma o Canon EF en cámaras Sony E), así como adaptadores de Viltrox, Commlite, Fotodiox o Kipon, entre otros.

Algunos adaptadores van aún más allá. Modelos recientes como el Techart LM-EA9 o los adaptadores Megadap no solo permiten conservar la electrónica, sino que incluso dotan de enfoque automático a objetivos originalmente manuales. Lo logran gracias a pequeños motores internos que mueven físicamente el adaptador hacia delante y hacia atrás, simulando el desplazamiento que se produce al enfocar. Aunque esta solución no funciona con cualquier combinación de cámara y objetivo, y su rendimiento depende mucho del peso y del diseño del objetivo usado, representa un avance notable.

Gracias a este tipo de adaptadores, cambiar de sistema de cámara ya no significa renunciar a toda nuestra colección de objetivos. Desde que los principales fabricantes —como Canon, Nikon, Sony, Olympus o Panasonic— apostaron por los sistemas sin espejo, ha florecido una auténtica industria de adaptadores de terceros que permiten reutilizar objetivos de sistemas réflex antiguos o incluso de cámaras de cine y fotografía de medio formato. La variedad de combinaciones posibles hoy es inmensa, y con el adaptador adecuado, muchas de ellas son plenamente funcionales.

Speed boosters o reductores de focal

Los speed boosters (marca comercial de Metabones) son unos adaptadores más sofisticados con uno o más elementos de vidrio. Pueden acortar la distancia focal de un objetivo, concentrar la luz que pasa a través de ellos y proyectar más luz sobre el sensor, lo que permite usar velocidades de obturación más rápidas. También pueden anular el factor de recorte de una cámara que no es de formato completo; es decir, que si usamos un 50 mm procedente de un sistema de formato completo en una cámara micro 4/3 con un reductor de focal intercalado, seguiremos teniendo un 50 mm y no un 100 mm.

Riesgos e inconvenientes del uso de adaptadores de objetivos

Incluso cuando existe un adaptador, usar un objetivo antiguo no es siempre una buena decisión. Un objetivo pensado para película analógica puede presentar problemas de resolución y en la reproducción general de la imagen cuando se monta frente a un sensor digital.

Además, el círculo de imagen que ofrece puede ser demasiado pequeño, lo que significa que el objetivo se diseñó para proyectar las imágenes en un negativo o sensor de un tamaño mucho menor que el de nuestra cámara. En el peor de los casos, el objetivo podría dañarla físicamente; por ejemplo, llegando a tocar el sensor. Eso solo ocurre con una pequeña cantidad de objetivos que encajan con un adaptador pero que tienen un diseño incompatible en comparación con el resto de objetivos del sistema. En cualquier caso, si tenemos dudas lo mejor es buscar en internet la combinación exacta que deseamos hacer y ver si hay problemas documentados.

A menudo, el objetivo adaptado es más grande que los objetivos nativos de la cámara sin espejo, pero a veces también puede ser significativamente más pequeño. Es común que el tamaño de las lentes en sí indiquen el tamaño del círculo de imagen que puede producir. Por ejemplo, muchos objetivos con montura C se diseñaron para cámaras de cine que utilizan una película estrecha de 8 mm o 16 mm. Cuando se montan en un cuerpo digital de fotograma completo, no cubren el sensor y producen una imagen circular en su centro; en una micro 4/3, eso puede limitarse a un viñeteado más o menos intenso.

Preguntas frecuentes

¿Los adaptadores afectan la calidad de la imagen?

Los adaptadores no incluyen elementos ópticos y no afectan al rendimiento de un objetivo a menos que estén mal fabricados o defectuosos. Los reductores de focal icluyen lentes y sí pueden afectar a la calidad de la imagen.

¿Los adaptadores afectan a la distancia focal?

No, la distancia focal del objetivo no cambia por el uso de un adaptador.
Sin embargo, si usamos un objetivo full frame en una cámara ASP-C o micro cuatro tercios, la distancia focal percibida aumentará en función del factor de recorte (1,6 y 2, respectivamente). Así, un objetivo 50 mm full frame se percibirá como un 80 mm en una APS-C y como un 100 mm en una micro cuatro tercios.

¿Podré enfocar a infinito si uso un adaptador?

El enfoque a infinito dependerá del objetivo que utilicemos. No todos ofrecen esta función, y a día de hoy la mayoría de las cámaras modernas confían en el enfoque automático para el enfoque a infinito.

Si decidimos usar un adaptador en una cámara con enfoque automático, se añade otro elemento a considerar. La mayoría de los adaptadores no incluyen contactos electrónicos, por lo que el enfoque automático deja de funcionar; en consecuencia, tendremos que enfocar a infinito manualmente. Existen algunos adaptadores que permiten el enfoque automático pero son caros.

Enfocar al infinito de forma manual es bastante sencillo. De hecho, muchos fotógrafos prefieren hacerlo así aunque cuenten con enfoque automático. Solo hay girar el anillo de enfoque para alinearlo con el símbolo de infinito, representado como ∞.

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